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żEra Shakespeare un católico clandestino?
22 - 04 - 2016 - CULTURA - Grandes Personajes

La fe que profesaba el Bardo de Avon continúa siendo motivo de disputa entre los que defienden su adhesión al catolicismo y los que le señalan como agnóstico o ateo. 

 

En 1616, la iglesia anglicana de la Trinidad de Stratford-upon-Avon acogía los restos mortales del dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare. El célebre escritor descansaba en paz en una iglesia anglicana, tal y como correspondía a un inglés respetable. Sin embargo, 70 años después, el clérigo Richard Davies se refirió al Bardo de Avon como “un papista”, basándose en la tradición local que consideraba a Shakespeare ligado al catolicismo.


A partir de aquel momento, comenzó una discusión que se ha mantenido durante cuatrocientos años. ¿Era Shakespeare católico en secreto? ¿Mantenía su fe oculta por miedo a las represalias políticas? En esta discusión han entrado autores como el escritor inglés G.K. Chesterton que afirmó en su obra Chaucer: “Que Shakespeare fue católico es algo que cualquier católico siente por un sentido común convergente”.

Las tesis que defienden el catolicismo de Shakespeare han adquirido especial fuerza en las últimas décadas gracias la publicación de varios libros que defienden esta teoría y a descubrimientos como un “first folio” de las obras de Shakespeare, hallado en una biblioteca de los jesuitas de St.-Omer. Algunos han considerado que el hallazgo de este documento impreso en 1623 en una biblioteca de los jesuitas demuestra los vínculos de Shakespeare con el catolicismo.

A pesar de las discrepancias respecto a la religión que profesaba Shakespeare, autores como el escritor y biógrafo Joseph Pearcedefienden que el célebre escritor nació y se crio en un entorno católico. Su padre, John Shakespeare, fue multado en 1592 por negarse a asistir a las celebraciones anglicanas y era conocida su preferencia por la Iglesia de Roma. La hija de Shakespeare, Susana, fue acusada de pertenecer a la resistencia católica.

En el siglo XVIII, se descubrió entre las vigas de la casa de la familia Shakespeare la traducción de un tratado de san Edmund Campion, jesuita ajusticiado en 1581. El testamento espiritual de John Shakespeare refleja, asimismo, su deseo de morir como católico, recibiendo los últimos sacramentos de manos de un sacerdote católico, tal y como desvela Peter Milward, jesuita experto en la vida y obra del Bardo de Avon.

Un pariente de su madre, Edward Arden, fue ejecutado por traición tras ser acusado de pertenecer a la resistencia católica y de ocultar a un sacerdote católico en 1580. Es probable que la experiencia en su juventud de las terribles consecuencias que conllevaba en la Inglaterra del siglo XVI ser públicamente señalado como católico, convenciera a Shakespeare de la necesidad de mantener la propia fe en la clandestinidad.

El matrimonio de Shakespeare con Anne Hathaway en 1582 también ha sido objeto de especulaciones. La pareja no se casó en la iglesia que les correspondía, sino que pidieron que oficiara su boda el padre John Frith, en su iglesia de Temple Grafton. Años después, Frith fue acusado de ser un sacerdote fiel a la Iglesia de Roma.

Aunque un considerable número de académicos se muestra reacio a aceptar que Shakespeare fuera católico, lo cierto es que en la trayectoria del escritor hay evidencias de una fuerte relación con el catolicismo. En Londres, su carrera artística se vio impulsada gracias a su benefactor Earl of Southampton, católico devoto, que conocía al jesuita Robert Southwell.

Southwell, que también mantenía contacto con Shakespeare, murió mártir por su fe católica, ahorcado y descuartizado en 1595. Algunos historiadores han encontrado influencias de la poesía de Southwell en las obras shakesperianas Macbeth y Tito Andrónico.

Asimismo, Shakespeare participó en la producción de una obra de teatro creada por Anthony Munday sobre Tomás Moro, el canciller inglés que fue ejecutado por Enrique VIII por no rendirse a las presiones del rey y dar la espalda a Roma y sus creencias católicas.

Pero, sin duda, uno de los indicios más relevantes acerca de la relación de Shakespeare con el catolicismo se encuentra en la compra por parte del dramaturgo de Blackfriars Gatehouse, un reconocido centro de actividades católicas clandestinas. En esta casa, que Shakespeare mantenía arrendada a “insurrectos” católicos, se celebraban misas católicas clandestinas y se acogía a los sacerdotes perseguidos por el poder anglicano.

La religión en la época isabelina era una cuestión de vida o muerte. Shakespeare conoció de cerca a personas que fueron no sólo defenestradas por su fe católica, sino incluso llevadas al martirio. Si bien es cierto que existen indicios en su biografía y en el contenido de su obra que hablan de un Shakespeare católico, no lo es menos que su deseo de triunfar en el mundo artístico y la situación política aconsejaban no dar muestras públicas de esta fe.

A pesar de la evidencia de la influencia del catolicismo en la infancia y juventud de Shakespeare, hay quienes aseguran que ésta no trascendió a su vida adulta ni a sus obras literarias. Una hipótesis que contradice Pearce, quien sostiene “la evidencia de la tradición moral cristiana” en las obras de este gran autor.

Pearce afirma que un ejemplo de la visión moral católica de Shakespeare se encuentra en la obra El Rey Lear. En el rechazo de Cordelia a otorgar a su padre el rey un amor que no le corresponde, Pearce encuentra una metáfora de lo que se pedía a los católicos en la época de Shakespeare: que entregaran a la reina lo que no le correspondía a ningún poder terrenal, la fe y la conciencia.

Hamlet también ha servido de argumento a quienes sostienen que las obras de Shakespeare poseen un trasfondo cristiano. El diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, publicó un artículo asegurando que quedaban pocas dudas acerca de la fe de este autor si se tienen en cuenta las referencias al purgatorio, en el que no creen los anglicanos, en una de sus obras más famosas.

No solo la Iglesia católica, sino también miembros destacados de la Iglesia anglicana han apostado por el catolicismo de Shakespeare. Así lo hizo el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, quien llegó a afirmar públicamente: “William Shakespeare, con toda probabilidad era católico”.

(Fuente: Infovaticana)