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"Benedicto y Francisco: dos papas con enfoques complementarios"
13 - 01 - 2014 - PAPADOS - Francisco

El vaticanista Salvatore Izzo analiza los últimos once meses de la Iglesia, de la renuncia de Benedicto XVI a los nuevos desafí­os de papa Francisco, muestra aspectos de continuidad y -según su parecer- de discontinuidad.

Los periodistas presentes en la Sala de Prensa vaticana, en la tarde del pasado 13 de marzo, no olvidaran nunca este momento. El anuncio de la fumata blanca vino como un sock de entusiasmo contagioso. Sonrisas, abrazos y gritos de júbilo tomaron el lugar, por algunos minutos, del aplomo habitual que reinaba en ciertos ambientes. Finalmente, después de semanas de Sede Vacante, el pueblo cristiano podía conocer a su nuevo Santo Padre.

Salvatore Izzo, vaticanista de larga trayectoria, periodista de la agencia italiana Agi, recuerda haber sido de los más ruidosos y entusiasmados. A diez meses de distancia, explica que ese entusiasmo estaba en buena posición. En la entrevista, Izzo habla sobre la renuncia de Benedicto XVI - al que se siente profundamente unido - y analiza el pontificado de Francisco, un Papa "traído de la mano del Señor".

***

En su opinión, ¿cuáles son las razones que han llevado a Benedicto XVI a la renuncia?

-- Salvatore Izzo: El 11 de febrero de 2013 ha sido quizá el día más doloroso de mi vida, junto al de la muerte de mi padre. Lo digo porque tu pregunta toca un tema muy delicado para mí y no quisiera ser malinterpretado. Lo primero quiero afirmar que no creo que haya alguna razón para no creer en la motivación de una persona seria y honesta como el papa Benedicto ha dado con su gesto: el progresivo descenso del vigor necesario, tanto del cuerpo como del alma, para guiar a la Iglesia en un tiempo difícil. No obstante la avanzada edad, durante 7 años pasó con extraordinaria generosidad y eficacia: le he seguido en todos los viajes, y no puedo olvidar como supo "conquistar" por ejemplo los Estados Unidos y Gran Bretaña, o a los jóvenes en Australia y toda la población libanesa. Por no hablar de Cuba, de Tierra Santa y de las maravillosas visitas marianas a Lourdes, Fátima y Loreto. Y es en este orden de las cosas que, a los 86 años, podría no sentirse capaz de mantener el paso necesario para guiar nuestro pueblo en camino. Pero personalmente creo que a esta condición de cansancio y debilidad, advertida frente a la gravedad de los problemas aún por afrontar, a partir de la ultra-necesaria reforma de la Curia, hayan contribuido al mismo tiempo muchas más: no podemos olvidar que el Papa ha sido aislado, ofendido, calumniado, traicionado, y al final también robado en su propia casa. Para entender qué ha sucedido en estos años es necesario releer lo que ha escrito en la carta a todos los obispos del mundo sobre el "caso Williamson" y en la de los católicos de Irlanda heridos por abusos, que considero dos documentos importantísimos y reveladores de la santidad personal de Joseph Ratzinger. Las palabras con las cuales ha descrito la agresión sufrida después de la remisión de la excomunión y las lágrimas que ha derramado con las víctimas de los crímenes realizados por sacerdotes me volvieron a la mente mientras debía escribir para Agi - y ha sido para mí muy triste - lo que había sucedido en el consistorio en el que sin previo aviso Benedicto anunció su renuncia.

¿Es verosímil que el cardenal Bergoglio fuera también el candidato deseado por Benedicto XVI?

-- Salvatore Izzo: Sinceramente no creo que el papa emérito tuviera uno o más candidatos. Creo que Benedicto se haya fiado completamente del Señor, confiando que el Espíritu - como dijo después Francisco el 16 de marzo en el encuentro con los periodistas - después de haber sugerido la renuncia, guiase también la elección del sucesor. Creo que a estas cosas se debe mirar con un espíritu de fe (sino no se entiende nada) y Joseph Ratzinger es un hombre de profunda fe. En cuanto a las hipótesis que podría haber hecho Benedicto - como todos - en estas horas de espera, aunque si obviamente recordaba los muchos votos que obtuvo Bergoglio en el 2005, no parece que habría hablado nunca de la posibilidad concreta de su elección en el cónclave sucesivo. Pero esto no me parece un elemento significativo, mientras que sí subrayo el hecho de que el papa emérito ha prometido absoluta obediencia al sucesor aún antes de saber quien sería.

Según algunos, la candidatura del cardenal Bergoglio se impuso con decisión desde la primera votación del Cónclave. ¿Qué opina usted al respecto?

--Salvatore Izzo: Por lo que he podido reconstruir, parece que desde la primera votación Jorge Mario Bergoglio y otros dos cardenales latinoamericanos cercanos a él (pero ambos en cifra claramente inferior al entonces arzobispo de Buenos Aires) habrían recibido juntos un número de votos tal de acercarse al tercio de los electores. Por tanto, fue claro desde el principio que el viento del Espíritu soplaba en esta dirección. Y me resulta difícil de creer la hipótesis de un paquete de votos consistente preconstruido a favor de un candidato italiano. Estando divididos entre sí, no parece plausible que nuestros candidatos pudieran contar con apoyos iniciales significativos de cardenales de otros países.

¿Cómo acogió la elección de papa Francisco?

--Salvatore Izzo: Desde el momento de la renuncia de Benedicto, durante un mes y dos días - lo confieso un poco avergonzado - personalmente he caído en un estado de confusión angustiosa, una noche realmente oscura: sentía que Benedicto había hecho una elección demasiado dolorosa, aunque si lo había hecho por el bien de todos, en particular de los más débiles y pobres del mundo, los que tienen en el Papa el único defensor. Además de bajar de la Cruz, ¡Benedicto se había dejado clavar! De esta tristeza paralizante me ha levantado la fumata blanca el 13 de marzo, cuando aún antes de saber quién había sido elegido, he sentido la gran alegría de sentirme de nuevo hijo. Y en ese signo exterior he reencontrado la razón de mi fe porque - dado la situación de la Iglesia - la elección del nuevo obispo de Roma al segundo día no podía ser más que un don del Espíritu Santo. Impresión que ha confirmado después el anuncio del elegido: un prelado que vivía en pobreza y que ha elegido por nombre Francisco, realizando aquel sueño del cual había escrito varias veces en los días precedentes (aunque si honestamente lo admito - había pensado más bien en la posibilidad que de osar tanto podía haber sido elegido el capuchino O'Malley). Por esto con mis hijos y mi mujer - que estaban conmigo en la Sala de Prensa - he vivido instantes de verdadera fiesta, quizá también demasiado ruidosa, come se lamentó algún colega. Después, cuando Francisco desde la Loggia de las bendiciones recordó a Benedicto e inclinó la cabeza, entendí qué gran don estábamos recibiendo con su elección.

¿Cuáles son los elementos de discontinuidad y cuáles de continuidad entre el pontificado de Benedicto XVI y el de Francisco?

--Salvatore Izzo: Comenzando por los rasgos en común, el primero es el de la humnanidad, que hizo capaz a Benedicto XVI renunciar al pontificado y a Francisco de quererlo junto a él como un padre anciano que le aconseja. El segundo es el del amor por los más débiles y los pobres, que llevó a Ratzinger dos veces a África y que Bergoglio testimonia en cada encuentro con personas desfavorecidas. Pero en común tienen también la pasión evangelizadora, la defensa de la fe y el compromiso por la unidad de la Iglesia: elementos que emergen con total claridad en la encíclica "Lumen fide", escrita, como dijo Francisco, a 4 manos, y que son también el corazón de la extraordinaria Exhortación Apostólica "Evangelii gaudium".

Les diferencian ciertamente el carácter y el estilo, pero también - es necesario decirlo - diversa estrategia pastoral. Benedicto es un gran teólogo - yo le venero en mi corazón como un 'Doctor de la Iglesia' - comprometido en la propuesta de una formulación de la fe adecuada, en su racionalidad, a las preguntas del hombre de hoy, de una cultura en la que vivimos, que no está exenta de contradicciones porque conviven la negación de los valores que son esenciales, y también, gracias a Dios presente en muchos, una profunda aspiración al bien y a la justicia. Benedicto nos ha hecho capaces de un diálogo honesto con la ciencia moderna, que está tan avanzada.

El papa Francisco es un pastor de almas que se preocupa antes que nada de las ovejas perdidas. Y que de la periferia ha experimentado las carencias de la Curia romana, revelada en algunas situaciones más un impedimento para el pontifica que lo ha precedido que un instrumento útil para su servicio a la Iglesia y a la humanidad. En mi opinión, son actitudes complementarias, no contradictorias. Hay discursos de Benedicto (como el de Friburgo sobre la eficacia de la Iglesia) que parecen escritos por Francisco. Y homilías del nuevo papa que se refieren explícitamente al predecesor, como la de los Reyes Magos del día de la Epifanía.

¿En qué sentido la Curia Romana ha constituido un impedimento para Benedicto XVI?

--Salvatore Izzo: Para explicarme, cuando digo que la Curia ha mostrado ser un peso insoportable para el pontificado de Benedicto cito dos ejemplos: el fracaso, a causa de la rigidez de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del generosos intento de traer de nuevo a los lefebvrianos en plena comunión, cuyo resultado creo habría sido una circulación de la Gracia capaz de poner de nuevo a todos en la justa dirección. Y la cuestión del Ior: mientras el Papa y Gotti Tedeschi empujaban hacia la transparencia, otros realizaban enormes irregularidades.

¿Qué opina de las acusaciones hechas a Francisco sobre apoyar tesis marxistas en el campo de la economía y en temas éticos, de ser favorable y aceptar incluso el matrimonio entre homosexuales?

--Salvatore Izzo: El papa Francisco nos pide comprender y amar, antes que juzgar, a cuantos viven situaciones no conformes con la Doctrina, que permanece siempre igual, incluso si no se repite cada minuto cuando ya es bien conocida. Temo que detrás de los ataques al Pontífice un gran engaño del maligno que hace caer a algunos en la tentación intelectual en la que se cae cuando uno se quiere distinguir a toda costa: un complejo de superioridad. Y otros realizan el rol poco cristiano de las viudas inconsolables de papa Benedicto (el cual es sin embargo el primer partidario de Francisco). Aquí está en juego la fe: o creemos en el Espíritu Santo que ilumina la Iglesia en su camino y preside en la elección del Papa, o ¿de qué estamos hablando?

¿Cómo valora esta colaboración con Rusia en una perspectiva de proyectos de paz en Siria y Oriente Medios, y sobre temas de defensa de la vida, de la familia y de la identidad cristiana en Europa y en el mundo?

--Salvatore Izzo: Me parece que sobre el frente diplomático, que es el de un generoso y cualificado servicio a la paz, la Iglesia de papa Francisco se haya movido en estos meses con gran eficacia. La jornada de oración por Siria y los llamamientos, en particular la carta al presidente del G20, Putin, han evitado en esa situación dramática el riesgo de una extensión peligrosa del conflicto.

La atención del papa a los ortodoxos (sobre la misma línea que Ratzinger y Wojtyla) podrá revelarse un factor determinante en el diálogo con Moscú, entendido en su altísimo valor espiritual pero también político. Sobre temas de la defensa de la vida, de la familia y de la identidad cristiana en Europa y en el mundo, no dudo que Francisco se expresará con la misma energía si las circunstancias que atravesemos lo exigen.

¿Qué se espera que suceda en el viaje que el Papa realizará a Tierra Santa en mayo?

--Salvatore Izzo: Me espero mucho del abrazo con Bartolomeo, que renovará el de hace 50 años entre Pablo VI y Atenagora, cuya consecuencia fue la cancelación recíproca de las excomuniones. Creo que después de tal encuentro será posible traducir en la realidad la afirmada voluntad de rever las formas de papado, para que se pueda volver a la unidad invocada por Jesús. Una disponibilidad, anunciada por Wojtyla en la "Ut unum sint" y confirmada por Bergoglio en la "Evangelii gaudium" que no se dejará caer.

En cuanto a la relación con el judaísmo, Francisco ha experimentado en Buenos Aires los frutos extraordinarios del diálogo abierto por el Concilio con los que justamente Wojtyla definió como nuestros hermanos mayores.

En su opinión, ¿cuáles son las cualidades más innovadoras y originales del papa Francisco? ¿Cuál es el secreto de la popularidad y de la empatía que suscita en las personas?

--Salvatore Izzo: Creo que Francisco sea un hombre de paz con sí mismo y por tanto con todos. Y su secreto - humanamente - es la sinceridad con la que actúa y deja ver esta paz. Pero hay también otro factor que a mi parecer le ayuda mucho: el Señor lo lleva de la mano y le sugiere palabras y gestos llevándolas directamente al corazón. De otra forma no se explicaría la extraordinaria capacidad que tiene de anunciar el Evangelio con las palabras y los gestos adecuados en cada encuentro y cada momentos. También la palabra que dice a cada uno - y lo hemos experimentado muchos - es siempre concreta y precisa, a menudo iluminante.(Zenit) 


viernes 24 de

noviembre de 2017

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