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19 - 03 - 2018 - EMERGENCIA ANTROPOLOGICA - Familia

Más de la mitad de los jóvenes han enviado fotografías erótico-sexuales alguna vez siguiendo una tendencia que está avanzando y que ya empieza a los 10 años. (Fuente: Forumlibertas)

Más de la mitad de los adolescentes han practicado sexting en alguna ocasión. El envío e intercambio de contenidos de tipo erótico o sexual a través del móvil o de otros dispositivos ha aumentado de forma muy significativa en los últimos cinco años entre los más jóvenes de la mano de la evolución de las nuevas tecnologías. El sexting se ha convertido en algo habitual entre adolescentes y con ello se multiplican los problemas que esta práctica puede conllevar: bullying, ciberbullying, stalking, grooming o violencia machista.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio de Patricia Alonso Ruido, investigadora de la Universidad de Vigo, que acaba de presentar su tesis doctoral basada en entrevistas a 1.286 estudiantes de ESO y Bachillerato con una media de 15,6 años. Prácticamente todos y todas señalaron la alta frecuencia del sexting, especialmente el envío de fotografías erótico-sexuales. Entre los adolescentes no hay un acuerdo unánime entre si son ellas o ellos “el género más sexte”, pero a tenor de los datos que ha recabado parece que “los chicos envían más textos erótico sexuales, y las chicas más imágenes”.

Detrás llega el acoso, la extorsión o la violencia de género
Patricia Alonso cree que hay motivos para preocuparse por las repercusiones que puede tener este intercambio de material erótico. Las redes sociales son un espacio natural de relación para los jóvenes y los sexts se envían principalmente a las parejas afectivo-sexuales o a aquellas que esperan que lo sean. Pese a que confían en aquellas personas a las que envían los contenidos, entre los adolescentes entrevistados un 37,9% conocía casos cercanos, sobre todo de chicas, que “han sido objeto de presiones u obligaciones para realizar comportamientos de sexting”, mientras que un 7,7% han experimentado personalmente estas presiones. Hablan de presiones para enviar más fotos bajo amenaza de difundir su contenido, y de las burlas cuando esto se produce. En este contexto, las chicas son tratadas con más dureza.

La revista JAMA Pediatrics publicó el mes pasado un metaanálisis recogiendo estudios publicados entre el 2009 y el 2016 sobre la prevalencia del sexting entre los jóvenes menores de 18 años, indicando su crecimiento entre los adolescentes y, aunque en cifras bajas, la entrada de los preadolescentes de 10 a 12 años. Según recoge la revista, la prevalencia de la distribución de sexts sin la autorización de quien lo envió es del 8,4%. Aunque aún son insuficientes las investigaciones cuantitativas realizadas con los más jóvenes, el aumento exponencial del sexting se puede observar en el ámbito universitario: si en el 2012 era del 27%, en el 2015 llegaba al 44%.

Muchos adolescentes que sextean, explica Alonso, subrayan su carácter divertido, y es evidente que el foco del debate está en lo que le rodea. Cualquier imagen o comentario que se vierte en las redes sociales escapa del control del autor y por ello ese aumento progresivo del sexting va acompañado del riesgo de acoso (stalking) virtual y físico, el acceso de adultos con fines pornográficos ( grooming), la sextorsión, el control o el ciberbullying. La paradoja es que los jóvenes son conscientes de esos riesgos pero esta práctica aumenta sin cesar. Participantes en el estudio reconocían que se exponían a que les hicieran “de todo”.

La investigadora cree que es necesario intervenir a nivel educativo pero sin caer en la pedagogía de miedo, poniendo énfasis en el uso responsable de internet y las redes sociales. Y llevando a las escuelas la educación sexual.


jueves 16 de

agosto de 2018

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