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Primer asunto del G 8 cardenales: liturgia
04 - 12 - 2013 - VATICANO - Organismos

Esta nueva ronda de reuniones sigue a la iniciada al comienzo de octubre, tras la que los cardenales llegaron a la conclusión de la necesidad de no limitarse a realizar  "pequeños retoques" en la Constitución Apostólica ''Pastor Bonus'', ( gobierno de la Iglesia), "sino redactar una nueva con novedades consistentes". El Papa participa activamente.

El consejo de los ocho cardenales que Jorge Mario Bergoglio nombró para que lo aconseje en el gobierno de la Iglesia universal y en la reforma de la Curia romana se reunió por segunda ocasión en el Vaticano (desde hoy y hasta el próximo jueves); esta mañana afrontaron el tema de la reforma de la Curia a partir del dicasterio vaticano responsable de la liturgia, según lo que refirió a las 13 horas el portavoz papal, Federico Lombardi, en un encuentro con los periodistas en la Sala de prensa vaticana.


Así pues, comienza la modificación del organigrama vaticano con la segunda reunión del “C8” que continúa trabajando en un proyecto de revisión de la Curia, después de la primera reunión de octubre. La reforma de Papa Francisco, que ya está en marcha, tiene tres direcciones. La primera es una mayor receptibidad del Vaticano a las instancias que llegan a Roma de las Iglesias locales de todo el mundo; la segunda, que será afrontada en estos días, es una racionalización de las estructuras de la curia; la tercera, a largo plazo, es un replanteamiento del Estado vaticano.


«Durante las reuniones antes del Cónclave –explicó en una entrevista a “Il Regno” el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga– se advertía (desde muchas partes) la necesidad de que los cardenales que viven fuera del Vaticano estuvieran en condiciones para hacer escuchar su voz. Muchos de nosotros sostenían que Papa Bergoglio no estaba bien informado sobre la realidad. En la historia de los “vatileaks” se vio que es necesario contar con mayor información. Parecía que algunos documentos no llegaban a las manos del Papa. Se sugería que los documentos no llegaran solo a través de las nunciaturaas o de la Secretaría de Estado, sino que existiera, por así decirlo, la posibilidad de que un grupo de cardenales provenientes de diferentes continentes tuviera acceso al Papa. Una vez elegido, Papa Francisco trató de poner en práctica algunas de estas sugerencias».


Dos de las decisiones del Pontífice argentico ya han provocado un aumento de la comunicación entre Roma y el resto del mundo católico. La primera es el consejo de los cardenales. Coordinado por Maradiaga, forman parte, hasta ahora, el italiano Giuseppe Bertello, el chileno Francisco Javier Errázuriz Ossa, el hindú Oswald Gracias, el alemán Reinhard Marx, el congolés Laurent Monsengwo Pasinya, el estadounidense Sean Patrick O'Malley y el australiano George Pell; todos ellos cuentan con la ayuda del secretario mons.Marcello Semeraro, obispo de Albano. El calendario de las próximas reuniones del “C8” ya está fijado: después de las reuniones que acabarán el próximo jueves, habrá un tercer encuentro el 17 y el 18 de febrero del año que viene.


«De esta manera el trabajo del Consejo (sobre todo en esta fase inicial) podrá proceder con velocidad», explicó una nota vaticana. El segundo aspecto de la “devolution” bergogliana toca directamente al Sínodo. Fue justamente este, tras el nombramiento del nuevo secretario, mons. Lorenzo Baldisseri, el argumento principal sobre el que reflexionaron los ocho cardenales consejeros en las reuniones de octubre.


La Santa Sede envió a las conferencias episcopales de todo el mundo un cuestionario sobre la familia (que se ocupa de temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, los anticonceptivos, las parejas “de facto” o la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar) en vista de un sínodo extraordinario en 2014 y de un sínodo ordinario en 2015, convocados por el Papa para actualizar la pastoral sobre estos temas. La secretaría del sínodo se reunirá durante la última semana de febrero para analizar las respuestas al cuestionario.


Además, en febrero se reunirá también el Vaticano el Consejo de los 15 cardenales para el estudio de los problemas logísticos y económicos de la Santa Sede; después, el consejo de los ocho cardenales y, para concluir el mes, llegarán a Roma (el 20 y el 21 de febrero) los cardenales de todo el mundo para reunirse con el Papa, pues celebrará su primer Consistorio para la creación de cardenales. En el terreno de “descentralización”, también podría haber novedades en el campo de las competencias de las Conferencias episcopale nacionales.

«El Concilio Vaticano II expresó que, de modo análogo a las antiguas Iglesias patriarcales, las Conferencias episcopales pueden “desarrollar una obra múltiple y fecunda, a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta”. Pero este deseo no se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las cnciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal», escribió Francisco en la exhortación apostólica “Evangelii gaudium”.

«El primer tema sobre el que discutimos fue el del Sínodo», explicó el cardenal Maradiaga en el Festival de la Doctrina social que se llevó a cabo en Verona. «Ahora –añadió– estamos examinando todas las intervenciones que han llegado a los dicasterios. Tal vez sea este nuetro trabajo en la reunión de diciembre». Es probable que algunos Pontificios Consejos, además, se fusionen o sean reducidos; podría nacer una nueva Congregación para el Pueblo de Dios con diferentes competencias. Pero, lo que es seguro es que Bergoglio quiere una Iglesia menos Romanocéntrica, con menos cardenales y, sobre todo, con menos escándalos relacionados con los negocios y las finanzas.


Bergoglio, por lo demás, ya comenzó a sanar las estructuras económicas vaticanas. Decapitó la cúpula del IOR y a los cuadros dirigentes de la Apsa (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), creó dos comisiones referentes sobre estos dos entes y nombró recientemente a su secretario, mons. Alfred Xuereb, como “vigilante” de ambas; continúa con el adecuamiento normativo a las normas anti-reciclaje y en contra del financiamiento al terrorismo vigilado por el Consejo Europeo a través de Moneyval; encargó a Promontory group y a Ernst&Young la vigilancia de las cuentas del IOR, de la Apsa y del Gobernatorado. Además, el Papa pretende racionalizar la máquina vaticana. Los encargados de los dicasterios, los nuncios apostólicos, los cardenales deben poder acceder con mayor facilidad al Papa. Debe haber una mayor coordinación interna.


Y el punto fuerte de este nuevo proyecto es el nuevo Secretario de Estado, mons. Pietro Parolin, diplomático experto y apreciado desde hace tiempo por Bergoglio. El próximo jueves por la noche presentará en el Agostinuanum de Roma un libro en compañía del cardenal Maradiaga. Su papel debería ser el de “secretario papal” que cree las bases para replantear el significado mismo del papado, pues el Papa debe ser, como pretende Bergoglio, obispo de Roma y no un monarca vaticano. (Vatican Insider)