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Papado y Conferencias Episcopales sujetos a cambios
26 - 11 - 2013 - PAPADOS - Francisco

Un párrafo de la exhortación “Evangelii gaudium” anuncia cambios y la «conversión del papado»: la centralización «complica» y no ayuda a la misión. Sin resignar la misión fundamental del ministerio petrino se "abra a una situación nueva".

Es un párrafo breve, pero anuncia cambios significativos, relacionados con el mismo papado y que además prevé la descentralización de mayores competencias para las conferencias episcopales. En el número 32 del documento dado a conocer hoy, Bergoglio, al referirse a la «conversión pastoral» a la que él mismo ha llamado, escribe: «Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado».


«Me corresponde, como Obispo de Roma –añade Francisco–, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización». Bergoglio recuerda que Papa Wojtyla, en la encíclica “Ut unum sint” (1995), pidió ayuda para encontrar «“una forma de ejercicio del primado que sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva”». Pero, observa Francisco, «hemos avanzado poco en ese sentido. También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal necesitan escuchar el llamado a una conversión pastoral. El Concilio Vaticano II expresó que, de modo análogo a las antiguas Iglesias patriarcales, las Conferencias episcopales pueden “desarrollar una obra múltiple y fecunda, a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta”».

Pero este deseo conciliar, observa el Papa, tampoco «se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal. Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera».

Por ello, se puede esperar que entre las reformas que estudiará el consejo de los ocho cardenales se afronte el argumento de un mayor papel de las conferencias episcopales. Ya el Sínodo de los obispos de 1985 había propuesto que se definiera más amplia y profundamente el estudio del estatus teológico y jurídico de las conferencias y de los obispos, sobre todo el problema de su autoridad doctrinal. En la actualidad, el Código de Derecho Canónico establece algunas competencias doctrinales a las conferencias episcopales, como «procurar la edición de catecismos para su territorio, previa aprobación de la Sede Apostólica» (755 § 2), y la aprobación de las ediciones de los libros de las Sagradas Escrituras y de sus versiones. En 1998, con el Motu proprio “Apostolos suos”, Juan Pablo II recordó que las conferencias episcopales deben ser consideradas en el contexto del conjunto del colegio de los obispos, y que estas no son sujeto colegial del gobierno de las Iglesias particulares ni instancia intermedia entre obispos individuales y el conjunto del colegio episcopal.

Ahora Francisco afirma querer ir más allá, siguiendo la dirección de la descentralización. Y sobre este aspecto el Papa ya había hablado durante la entrevista con “La Civiltà Cattolica”: «Los dicasterios romanos –dijo en esa ocasión– están al servicio del Papa y de los obispos: deben ayudar tanto a las Iglesias particulares como a las conferencias episcopales. Son mecanismos de ayuda. En algunos casos, cuando no son bien comprendidos, en cambio, corren el peligro de convertirse en organismos de censura. Es impresionante ver las denuncias de falta de ortodoxia que llegan a Roma. Creo que los casos deben ser estudiados por las conferencias episcopales locales, a las que puede llegar una ayuda válida de Roma. Los casos, en efecto, se tratan mejor en el sitio. Los dicasterios romanos son mediatores, no intermediarios o gestores».

Se puede apreciar, pues, un plan para reformar la Curia romana y para volverla menos burocrática y más ágil, pero sobre todo para configurarla como instumento al servicio del Papa y de las Iglesias, en lugar de seguir siendo un órgano central de control y de gobierno. Para llevarla a cabo, además de fusionar algunos dicasterios existentes, algunas competencias pasarán del centro a los episcopados locales.(Vatican Insider)


sábado 25 de

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