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Banco del Vaticano: con la transparencia se achica
19 - 05 - 2016 - VATICANO - Organismos

En tres años ha habido una disminución notable debido a la crisis económica, a las normas para contrarrestar el reciclaje de dinero y a la disminución de los clientes. El instituto está trabajando para mejorar las relaciones con los bancos italianos; posibles modificaciones a los Estatutos.

La reforma de las finanzas vaticanas, las novedades introducidas para llegar a la transparencia, en la gestión, en la administración, en la comunicación interna y en el gobierno económico vaticano en conjunto, están llevando al IOR (el Instituto para las Obras de Religión) a un «enflaquecimiento» financiero. Se suma a los factores macroeconómicos (la crisis mundial y en particular el estancamiento de las economías europeas, los problemas que tienen Grecia y China y las consecuencias en los mercados internacionales de la caída del crudo) una reducción de la clientela y de los valores totales administrados por el instituto. Estos últimos son factores que dependen consistentemente de la obra de limpieza y actualización que se han llevado a cabo a lo largo de los últimos años; después podrán venir políticas para nuevas inversiones y para valorizar el patrimonio. Si se quiere comprender mejor el alcance de los cambios introducidos (teniendo en cuenta los datos difundidos por el mismo IOR en el Informe de 2015), hay que comenzar con lo que sucedió en 2012, cuando comenzaron a entrar en vigor las novedades en los ámbitos de la transparencia y de la lucha contra el reciclaje de dinero.

En conjunto, los valores de terceros administrados por el Instituto pasaron (de 2012 a 2015) de 6 mil 300 millones a 5 mil 800, es decir una reducción de 500 millones de euros. Durante el mismo periodo, los depósitos de los clientes disminuyeron de 2 mil 300 millones de euros a 2 mil millones (menos 300 millones), el patrimonio permaneció sin cambios (en 3 mil 200 millones), la custodia de los títulos disminuyó de 800 a 600 millones. Pero el dato más significativo fue la utilidad neta, que pasó de 86 millones 600 mil de euros en 2012 a 16 millones 100 mil en 2015, con una disminución de 70 millones y medio. Se comprenderá que una situación semejante influirá en los balances de la Santa Sede, que todos los años utilizan alrededor de 50 millones depositados por el IOR.

En el texto de la presentación del balance de este año, el presidente del Consejo de superintendencia del IOR, Jean-Baptiste de Franssu, explicó, entre otras cosas cuáles son las diez áreas en las que se ha concentrado el trabajo del Instituto. Y surgieron algunos aspectos interesantes. Entre las cuestiones más relevantes están las que se relacionan con «los recursos humanos del IOR: el crecimiento formativo del personal, la introducción de un código de conducta, el aumento de la comunicación interna y el cambio en los horarios de trabajo». Se está tratando de «mejorar el servicio a la clientela», además de «consolidar las infraestructuras informáticas del Instituto» y de «introducir nuevos requisitos sobre los anticipos a la clientela, mientras las actividades de préstamo se encuentran suspendidas» (y esto significa que antes existían).

De la misma manera, se subraya que ha sido necesario «revisar el gobierno del Instituto, en los casos necesarios, y trabajar en la emanación de reglamentos internos, con la ayuda de un grupo de trabajo dedicado, en estrecha colaboración con la Comisión cardenalicia (de vigilancia, ndr.). También se examinó la posibilidad de revisar el Estatuto del IOR, para verificar si y dónde podrían introducirse posibles modificaciones». También hay un punto particularmente delicado, cuando se indica el objetivo de «restablecer una efectiva cooperación con institutos de crédito italianos y de desbloquear con éxito algunas cuentas»; cuentas y dinero que han permanecido «bloqueados» bastante tiempo debido a que, por lo menos formalmente, para el gobierno italiano el Vaticano sigue siendo un estado que presenta el riesgo del reciclaje. De hecho, la operatividad del IOR con los bancos italianos todavía ha sido retomada definitivamente. Pero hay que recordar que Italia y la Santa Sede suscribieron un importante acuerdo de colaboración a nivel fiscal, pero falta un reconocimiento definitivo por parte del Ministerio para la Economía en relación con el estatus del Vaticano en el ámbito de las transacciones financieras.

Para concluir, está el dato sobre la disminución y la reestructuración de la clientela. Un proceso que comenzó hace ya varios años. En particular el IOR registró a finales de 2015 14.801 clientes. Según lo que indicó el informe del Instituto, entre 2013 y 2015 se extinguieron 4.935 informes, una cifra parecida a los 4800 descritos en el informe de la AIF (la Autoridad de Información Financiera) y por Moneyval, el ente del Consejo de Europa que monitorea la aplicación de las leyes anti-reciclaje por parte de la Santa Sede. Al respecto, no está de más recordar que en junio de 2012, el entonces director del IOR, Paolo Cipriani, habló (en una rueda de prensa dentro del torreón de Nicolás V, donde se encuentra el Instituto) de alrededor de 25 mil posiciones abiertas que correspondían a 33 mil cuentas. El general el número de las cuentas no es significativo, puesto que un único cliente puede poseer varias actividades financieras. Sin embargo, sigue existiendo una discrepancia entre las cifras sobre el número de clientes que ya no tienen actividades en el IOR.

Sea como sea, el informe del IOR señala, en relación con la composición de la clientela actual, que «el grupo más significativo es el de las órdenes religiosas, que en 2015 constituyeron casi la mitad de nuestros clientes (el 48%), seguidas por los dicasterios de la Curia romana, las oficinas de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano y las nunciaturas apostólicas (el 11%), entes de Derecho canónico (9%), cardenales, obispos y clero (8%), las diócesis (el 7%); el grupo que queda está conformado por varios sujetos, entre los que están los empleados y los jubilados del Vaticano y fundaciones de Derecho canónico».(VATICAN INSIDER)