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Habrá "Misericordina plus" para el Vatileaks 2
01 - 03 - 2016 - VATICANO - Organismos

Fuentes de Secretaría de Estado a las que ha tenido acceso Infovaticana afirman que Francisco quiere dar por concluido el juicio Vatileaks 2 antes de la Pascua, evitando así que vuelva el foco mediático a la corrupción en las finanzas vaticanas.

El pasado 31 de octubre el prelado español, Lucio Vallejo Balda, fue detenido por la Gendarmería vaticana cerca de Florencia, desde donde fue trasladado a la Ciudad del Vaticano acusado de un delito de filtración de documentos. El mismo día fue detenida Francesca Chaouqui, liberada por su embarazo y por sus problemas con la justicia italiana.

El caso saltó a la palestra mundial coincidiendo con el lanzamiento de dos libros, Vía Crucis y Avarizia, de Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, respectivamente. Además del sacerdote y su secretario personal en tiempo de la comisión, ambos periodistas están imputados por el mismo delito, junto con la relaciones públicas Francesca Chaouqui, también con muchos problemas con la justicia italiana junto con su marido y algunos cargos públicos italianos.


Los cinco acusados se encuentran, varios meses después, a la espera de juicio, cuya celebración podría retrasarse hasta después de Semana Santa por la inoperatividad y falta de medios del tribunal vaticano, coordinado por el promotor de justicia por Giuseppe della Torre.

Durante todo este tiempo, el único de los cuatro que ha permanecido retenido en la Ciudad del Vaticano ha sido Vallejo Balda, que por su doble condición de sacerdote y ciudadano vaticano, en un primer momento como detenido y actualmente en libertad vigilada. En este periodo se le ha visto dar largos paseos por los jardines vaticanos siempre bajo la discreta custodia de la Gendarmería. La residencia donde se encuentra, el palacio de los penitenciarios, se encuentra a pocos metros del cuerpo de mando de la Gendarmería. No es raro de hecho ver a monseñor entrar en la Gendarmería y permanecer tiempo allí con una gran cordialidad por parte de los inspectores vaticanos.

El pasado 20 de febrero terminaba el plazo para la presentación de las pruebas pedidas por la defensa de Chaouqui, sin embargo, misteriosamente y sin autorizar nada más, se ha alargado hasta el 3 de marzo. En este tiempo la tormenta mediática ha desaparecido y lejos quedan ya esos días en los que los telediarios de todo el mundo abrían con las últimas revelaciones de la corrupción en las finanzas del Vaticano o el modo de vida lujoso de algunos cardenales, unos datos que nunca han sido desmentidos y de los que el propio Papa Francisco aseguró que “todo es cierto”.

Precisamente por eso, la Secretaría de Estado teme que la reanudación del juicio, prevista para la primera semana de Pascua, suponga la vuelta a la primera plana de tantos escándalos revelados en el conocido como “Vatileaks 2”, que ya han pasado de actualidad. En este tiempo los informadores especializados han tenido tiempo de digerir la información y se estarían preparando para la reanudación con una gran fuerza.

Para evitar otra crisis mundial de reputación, y según ha podido saber INFOVATICANA de fuentes muy cercanas a la Casa de Santa Marta, el propio Papa se estaría planteando un gran gesto que podría, evitando ese ruido, reforzar su figura de liderazgo y simbolizar la exigencia de vida cristiana que propone con la celebración del Año Jubilar de la Misericordia, cuya fiesta central será precisamente el próximo 3 de abril, Domingo de la Divina Misericordia.

A estas alturas, parece que tanto el tribunal como la gendarmería tienen muy claros los hechos y cuentan con todas las pruebas necesarias sobre las presiones ejercidas por Monseñor Vallejo por alguno de los imputados. Además, en los interrogarorios previos la propia Chaouqui ha reconocido la entrega de documentos reservados a los periodistas y habria entregado a la gendarmeria gran cantidad de documentos de la Santa Sede que estaban es su domicilio particular. Por su parte, el análisis de los dos libros publicados apunta a otras posibles fuentes no identificadas por el momento, por lo que dentro de los muros continúan las investigaciones.

El juicio por tanto no aportaría elementos novedosos a la investigación ni ayudaría a esclarecer más las responsabilidades, y por el contrario volvería a abrir la caja de los truenos de los ataques a la soberanía de la Ciudad del Vaticano, muy cuestionada en ámbitos supranacionales.

La idea que tiene el Papa, y que la Secretaría de Estado considera magistral, es dar por concluido el proceso, evitando una condena para los imputados y ‘pasar página’, ahorrándose la Santa Sede el juicio, que sería público y con periodistas. Según nuestras informaciones, los jueces estarian estudiando en estos momentos la formula juridica a aplicar de acuerdo con el derecho procesal vaticano.

De este modo, el Vaticano evitaría el espectáculo mundial de una embarazada (o incluso parturienta) oyendo una sentencia condenatoria en la Ciudad del Vaticano, el bochorno de un prelado de su Santidad que tal vez se dejó llevar de un imprudente exceso de celo y que sigue afirmando que “preferiría morir que traicionar al Papa”, y el resentimiento de carácter vitalicio de dos periodistas, uno de ellos con un programa de televisión de alcance nacional, y el otro con una prometedora carrera por delante.

Al fin y al cabo, piensa el Papa, lo que se ha filtrado en estos dos libros no dejan de ser anécdotas al lado de lo que, como bien conoce el Papa, el propio Vallejo Balda podría tener en su poder, documentos que aún no han visto la luz y que demostrarían cómo la soberanía de la Santa Sede se ha utilizado para el blanqueo de capitales de orígenes inimaginables.

Con esta maniobra, el Papa se ahorraría además tener que conceder la gracia a los acusados, porque no habría una condena como tal, y reforzaría su imagen de Pontífice justo y misericordioso. Si hay un lugar donde debe prevalecer la misericordia sobre la justicia es en el Vaticano, insiste Francisco. Y más si en el caso no ha habido lesiones a terceros.

Además, la Secretaría de Estado cree que los acusados quedarían eternamente agradecidos a Su Santidad por haberles librado del penoso trance de comparecer durante horas ante el tribunal Vaticano.

La Santa Sede tiene ante sí, cree el Papa, la posibilidad de elegir si se enfrenta a un final pactado y silencioso o al inicio de una tormenta mediática que nadie sabe cómo puede acabar, y Francisco ha encontrado la manera de solucionarlo de forma no solamente misericordiosa sino también sumamente inteligente.(INFOVATICANA)