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Tremendas palabras del Papa sobre el "negocio" de la guerra
13 - 05 - 2015 - PAPADOS - Francisco

Con la respuesta que ofreció ayer Francisco a un niño sobre los «potentes que viven de las guerras», volvió a hablar sobre el comercio de las armas y sus ganancias."Los empresarios de las armas, tienen escrito en los corazones: “¿A mí qué me importa?”»,dijo.

Al recibir a 7 mil niños de la “Fabbrica della pace” y respondiendo a sus preguntas, Papa Francisco volvió a hablar sobre los enormes intereses económicos que están tras las guerras.

«¿Por qué muchas personas no quieren la paz? Porque viven de las guerras, ¡la industria de las armas es grave! Los potentes se ganan la vida fabricando armas y vendiendo armas a este o a aquel país: es la industria de la muerte, obtienen ganancias».


La preocupación por el comercio de las armas y por el incremento de los gastos militares no es una novedad en el magisterio papal. Basta recordar las recientes palabras de Benedicto XVI, contenidas en el Mensaje para la Jornada Mundial de la paz de 2006: «No se pueden dejar de registrar con tristeza los datos de un aumento preocupante de los gastos militares y del siempre próspero comercio de las armas, mientras se estanca en el pantano de una casi general indiferencia el proceso político y jurídico puesto en marcha por la Comunidad Internacional para fortalecer el proceso del desarme. ¿Qué porvenir de paz será posible si se sigue invirtiendo en la producción de armas y en la investigación aplicada para desarrollar nuevas?».


No hay duda de que Francisco se ha referido a este argumento con mayor inistencia, planteando un enfoque que se aleja de las simplificaciones ideológicas que comparten las más avanzadas expresiones del fundamentalismo islámico y los análisis de ciertos “think tanks” occidentales.


El domingo 2 de junio de 2013, Papa Bergoglio recibió en Santa Marta a 13 soldados italianos heridos durante las misiones de paz, la mayor parte de los cuales habían prestado servicio en Afganistán. Iban en compañía de sus familiares y de los partientes de otros 24 militares que fallecieron durante las operaciones para mantener la paz en la región. Durante la homilía de la misa que celebró para ellos, Francisco, refiriéndose a «los grandes de la Tierra» y a la ilusión de quienes piensan resolver los «problemas locales y las crisis económicas» mediante las guerras, afirmó: «¿Por qué? ¡Porque el dinero es más importante que las personas para ellos! Y la guerra es justamente esto: es un acto de fe al dinero, a los ídolos, a los ídolos del odio, al ídolo que te lleva a matar al hermano, que lleva a matar el amor».


El 8 de septiembre de 2003, después de la vigilia por la paz en Siria que contó con una gran participación en todo el mundo (pues miles de personas se sumaron a la oración y al ayuno en el momento en el que se planteaba una intervención armada occidental en contra del régimen de Assad), Francisco pronunció palabras clarísimas en contra del negocio de las armas y de los traficantes de muerte durante el Ángelus. Amonestaba a los potentes de la tierra que juegan su partida militar y comercial sobre la piel de poblaciones que sufren. Elegir el bien «implica decir no al odio fratricida y a las mentiras de las que se sirve, a la violencia en todas sus formas, a la proliferación de las armas y a su comercio ilegal». Improvisando, el Papa añadió una frase muy elocuente: «Siempre queda la duda: esta guerra de acá, aquella de allá (porque por todas partes hay guerras), ¿es verdaderamente una guerra por problemas o es una guerra comercial para vender estas armas en el comercio ilegal?».


En la entrevista con el periodista Henrique Cymerman, publicada en el periódico catalán «La Vanguardia» el 12 de junio de 2014, Francisco afirmó: «Descartamos a toda una generación para mantener un sistema económico que ya no se sostiene, un sistema que para sobrevivir tiene que hacer la guerra, como siempre han hecho los grandes imperios. Pero, puesto que no se puede hacer la Tercera Guerra Mundial, entonces se hacen guerras locales. ¿Y esto qué significa? Que se fabrican y se venden armas, y de esta manera los balances de las economías idólatras, las grandes economías mundiales que sacrifican al hombre al pie del ídolo dinero, obviamente se sanan».


Una semana después de la publicación de esta entrevista, “The Economist” criticó a Francisco y lo comparó con Lenin, poniendo en la mira sus afirmaciones sobre las economías idólatras que se alimentan con las guerras. «Al declarar una conexión directa entre capitalismo y guerra –escribió “The Economist”–, parece tomar una línea absolutamente radical: una línea que, consciente o no, sigue la que propuso Vladimir Lenin en su análisis del capitalismo y del imperialismo y sobre cómo fueron las causas del estallido de la Primera Guerra Mundial hace un siglo. Hay muchos contra-argumentos: la historia está llena de ejemplos de formas de poder que han generado violencia de manera mucho más evidente de lo que haya hecho el capitalismo, desde el feudalismo hasta los regímenes totalitarios, y pensadores como Joseph Schumpeter y Karl Popper afirmaron con fuerza que el capitalismo puede consolidar la paz ofreciendo métodos no violentos para satisfacer las necesidades humanas».


Francisco volvió a hablar sobre las guerras y sobre los intereses que las mantienen el 13 de septiembre de 2014, en ocasión de la misa que celebró en Redipuglia, para conmemorar el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial. «Aquí y en el otro cementerio –dijo el Papa– hay muchas víctimas. Hoy, nosotros las recordamos. Hay llanto, hay luto, hay dolor. Y desde aquí recordamos a todas las víctimas de todas las guerras. Aunque hoy las víctimas sean tantas... ¿Cómo es posible esto? Es posible porque también hoy, tras bambalinas, hay intereses, planes geopolíticos, avidez de dinero y de poder; ¡está la industria de las armas, que parece ser tan importante! Y estos planificadores del terror, estos organizadores del enfrentamiento, así como los empresarios de las armas, tienen escrito en los corazones: “¿A mí qué me importa?”».


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