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Requerimiento papal: que se dejen de vender armas !
17 - 02 - 2015 - PAPADOS - Francisco

Francisco en Santa Marta pidió que se detengan «los empresarios de muerte». También rezó por «nuestros 21 hermanos coptos, degollados como mártires», por el EI.

El hombre es capaz y sabe hacer el bien, pero también es capaz de destruir las maravillas que Dios ha realizado y nos ha donado. Lo recordó Papa Francisco esta mañana en la homilía de la Misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana. Un día después de haber expresado solidaridad y cercanía por el asesinato de 21 coptos egipcios por los yihadistas del llamado Estado Islámico (EI), el Pontífice partió de la Primera Lectura de hoy que narra el diluvio universal para reflexionar sobre las capacidades del ser humano, que es incluso capaz de destruir la fraternidad: es así que nacen las tensiones, las guerras y las divisiones. Además, el Pontífice argentino condenó duramente a todos los «empresarios de muerte» que venden armas a los países en guerra y que tienen un interés en la postergación de la paz.


«Ofrecemos esta Misa por nuestros 21 hermanos coptos, degollados por el simple motivo de ser cristianos», exclamó el Papa en la homilía; «Recemos por ellos -añadió-, que el Señor los acoja como mártires, recemos por sus familias, por mi hermano Tawadros, que sufre tanto».


Papa Bergoglio reflexionó sobre la narración del Génesis en la que se describe la ira de Dios ante la maldad del hombre y que desencadenó el diluvio universal. En los primeros capítulos de la Biblia, observó Francisco, hay muchos ejemplos (desde Sodoma y Gomorra hasta la Torre de Babel) en los que los hombres muestran su maldad. «‘Pero, padre, ¡no sea tan negativo!’, dirán algunos. Pero esta es la verdad, somos capaces de destruir incluso la fraternidad: Caín y Abel, en las primeras páginas de la Biblia. Destruye la fraternidad. Es el principio de las guerras, ¿no? Los celos, las envidias, demasiada codicia de poder, de tener más poder. Sí, esto parece negativo, pero es realista. Tomen un periódico, el que sea (de izquierda, de centro, de derechas, cualquiera). Y verán que más del 90% de las noticias son noticias de destrucción. Más del 90%. Y esto lo vemos todos los días».


El Papa se preguntó: «¿Qué sucede en el corazón del hombre?». Cristo recuerda que, «desde el corazón del hombre salen todas las maldades»; el «corazón débil» de las personas «está herido».

 

Además, siempre hay una «voluntad de autonomía»: «Yo hago lo que quiero, y si quiero esto, lo hago. Y si para esto quiero hacer una guerra, ¡la hago!».


«Pero, ¿por qué somos así? Porque tenemos esta posibilidad de destrucción, este es el problema. Después, en las guerras, en el tráfico de armas … ‘Pero, somos empresarios’ ¿Sí, de qué? ¿De muerte? Y hay países que venden armas a este, que están en guerra con este, y las venden también al otro para que siga la guerra. Capacidad de destrucción. Y esto no viene del vecino: ¡de nosotros! ‘Cada íntimo intento del corazón no era sino mal’. Tenemos esta semilla dentro, esta posibilidad. Pero tenemos también el Espíritu Santo que nos salva, ¡eh! Pero debemos elegir, en las pequeñas cosas».
 

El Papa puso en guardia frente a las habladurías, de quien habla mal del vecino: «también en la parroquia, en las asociaciones», cuando hay «celos» y «envidias» y quizás se va donde el párroco a hablar mal. «Esta – advirtió – es la maldad, esta es la capacidad de destruir, que todos tenemos». Y sobre esto, «la Iglesia, a las puertas de la Cuaresma, nos hace reflexionar».
 

Después Francisco retomó el Evangelio de hoy en el que Jesús riñe a los discípulos que pelean entre sí porque habían olvidado el pan. El Señor les dice que estén «atentos», que se cuiden «de la levadura de los fariseos, de la levadura de Herodes».
 

Simplemente pone el ejemplo de dos personas: Herodes, que «es malo, asesino, y los fariseos hipócritas». Por tanto, Jesús les recuerda cuando partió los cinco panes, y les exhorta a pensar en la Salvación, en lo que Dios ha hecho por todos nosotros. Pero ellos, dijo el Papa, «no entendían, porque su corazón estaba endurecido por esta pasión, por esta maldad de discutir entre ellos y ver quién era el culpable de haber olvidado el pan».


Debemos tomar «en serio» el mensaje del Señor, dijo el Papa: «estas no son cosas raras, este no es el discurso de un marciano», «el hombre es capaz de hacer mucho bien», y citó el ejemplo de la Madre Teresa, «una mujer de nuestro tiempo». Todos nosotros, dijo, «somos capaces de hacer mucho bien, pero todos nosotros somos capaces también de destruir; destruir a nivel grande y pequeño, en la misma familia; destruir a los hijos», no dejándoles crecer “con libertad, no ayudándoles a crecer bien; anulándolos”. Tenemos esta capacidad y por esto, ha reafirmó, “es necesaria la meditación continua, la oración, el confronto entre nosotros, para no caer en esta maldad que todo lo destruye”.

«Y tenemos la fuerza, Jesús, nos recuerda. Recuerden. Y hoy dice: ‘Recuerden. Recuérdenme, que derramé mi sangre por ustedes; acuérdense de Mí, que los he salvado, los he salvado a todos; acuérdense de Mí, que tengo la fuerza para acompañarlos en el camino de la vida, no por el camino de la maldad, sino por el camino de la bondad, de hacer el bien a los demás; no por el camino de la destrucción, sino por el camino de construir: construir una familia, construir una ciudad, construir una cultura, construir una patria, cada vez más’».
 


«Pidamos al Señor, hoy, antes de empezar la Cuaresma – concluyó el Papa – esta gracia: elegir siempre bien el camino con su ayuda y no dejarnos engañar por las seducciones que nos llevarán por el camino equivocado».(VATICAN INSIDER) 


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