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Papel positivo de las redes sociales en el cambio de percepción del Papa
10 - 04 - 2014 - PAPADOS - Francisco

Los medios de comunicación han sucumbido ante el positivo reconocimiento de la opinión pública en torno al actual Pontífice, pero se ha pasado a una atención en él incluso en sus detalles más periféricos y se corre el riesgo de diluir la importancia del mensaje central o al menos de minimizarlo. Valioso trabajo de investigación sobre este fenómeno.

De entre la pléyade de publicaciones que dedicaron la portada [1] al cardenal Joseph Ratzinger tras su elección como Papa, tal vez las de mayor impacto visual (y de influjo perceptivo) fueron la del periódico italiano Il Manifesto y la del británico The Mirror. Ambos coincidían en una línea de proyección: reflejar con el titular la personalidad del nuevo Pontífice y acentuarla con la fotografía elegida. Il Manifesto puso como titular de portada «Il pastore tedesco» («El pastor alemán») mientras que The Mirror eligió uno análogo: «God´s rottweiler» («El rottweiler de Dios»). Uno y otro proyectaban al novel pontífice saludando sonrientemente desde el balcón central de la basílica de san Pedro pero con un detalle que no pasaba desapercibido: Ratzinger mostraba los dientes y así estaba en sintonía con los caninos calificativos dados en las portadas.

Titular y foto no eran fruto de la generación espontánea: en las dos portadas quedaba recogido el historial de «leyendas negras [2] » que había acompañado a quien prácticamente durante todo el pontificado de Juan Pablo II se ocupó de uno de los dicasterios de la Santa Sede que ya de por sí no gozaba de buena fama: la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Casi ocho años después las portadas y titulares que acompañaron al primer Papa latinoamericano fueron en una dirección completamente distinta al grado de poder reconocer que la cobertura periodística, prácticamente en unanimidad, fue positiva [3]. Los más recientes estudios sociológicos de percepción sobre el Papa Francisco apuntan a una valoración mundial predominantemente positiva [4].

Uno de esos estudios, tal vez el más completo hasta la fecha, es el que realizó un conocido grupo demoscópico en los Estados Unidos [5]. Sumariamente podemos destacar que 8 de cada 10 católicos estadounidenses tienen una impresión «favorable» o «muy favorable» del Papa. Se destaca una mayor intensidad religiosa entre los católicos en los últimos 12 meses (26% dicen estar más ilusionados, 40% refieren que oran con mayor frecuencia y hasta un 21% dice que lee más la Biblia). El análisis muestra también que el Papa Francisco es más popular entre católicos que entre los no católicos (de entre los cuales, sin embargo, sólo un 4% tiene una opinión desfavorable).

En Italia el análisis ha sido realizado por el Barometro Politico Demopolis para el diario Il Corriere della Sera emergiendo como dato principal que el 90% de los italianos tiene «mucha confianza» en Papa Francisco (un 7% tiene poca o nada mientras que un 3% no se pronuncia). Este resultado contrasta con el índice que tenía Juan Pablo II quien llegó a un 60-70% de confianza en su mejor momento.

Centrándose sólo en el segmento «católico», Papa Francisco asciende incluso a un 95% de aceptación y a un 68% entre el segmento de quienes no son católicos o se declaran sin religión.

Entre los aspectos que más gustan a los italianos de la personalidad de Papa Francisco se encuentra la cercanía a la gente (75%), su espontaneidad (71%), la atención por los más débiles (68%), su sobriedad (54%) y su trabajo para renovar a la Iglesia (52%). El estudio muestra que la valoración positiva del Papa ha supuesto también un mejor juicio sobre la Iglesia católica.

Entre los gestos de Papa Francisco más apreciados por los habitantes de Italia se encuentran las llamadas telefónicas para dar consuelo a la gente (67%), la elección de vivir en Santa Marta y no en el apartamento pontificio (65%), la visita a los inmigrantes en la isla de Lampedusa (60%), la denuncia de la existencia de un lobby gay (58%; que curiosamente nunca ha realizado el Papa) y el encuentro histórico con Benedicto XVI (53%). Entre las frases más populares de Francisco se encuentran cuatro con los siguientes porcentajes de valoración: «Cómo quisiera una Iglesia pobre para los pobres» (67%), «Por favor, no se dejen robar la esperanza» (63%), «Permiso, gracias, perdón son las tres palabras claves de la convivencia: si se usan la familia va adelante» (60%) y «La globalización de la indiferencia nos hace a todos responsables»(56%). Un dato curioso del estudio es que el 78% de los italianos querría al Papa Francisco como presidente, si no fuera Papa, mientras que el 65% le gustaría tenerlo como primer ministro.

¿Cómo ha sido posible un cambio de percepción tan radical en tan poco tiempo? ¿Han jugado las redes sociales un papel importante en este revés de imagen?

1. La opinión pública y la opinión publicada

El papel determinante de la prensa impresa, de la televisión y de la radio en el reporte de eventos es actualmente distinto al que tenía en un nada remoto 2005, año en que fue elegido Papa el cardenal Joseph Ratzinger. Predominaba por entonces la forma de comunicación broadcasting que supone entender la comunicación de forma unidireccional: transmisión de contenidos que el auditorio recibía pasivamente.

Hoy en día el periodismo funciona de modo distinto: si en otro tiempo la «opinión pública» recibía y hacia masivamente suya la «opinión publicada», en la era de la bidireccionalidad aquello ya no es posible o al menos no con tanta facilidad. No es posible porque hoy la comunicación es sharing, es compartir, y esto convierte a cualquier persona que tenga un dispositivo en la mano, con conexión a internet, en generador y difusor de contenidos propios y de terceros. De esta manera el periodismo en particular y la comunicación en general es dialéctica, transversal, y ante este hecho resulta complicado que los que hasta hace poco eran generadores tradicionales de opinión publicada cierren los ojos ante la auténtica opinión pública. Que las personas sean hoy editoras de sí mismas [6] en la web ha derivado en que sean también efectivamente ellas quienes marquen las tendencias de opinión [7], incluyendo el ámbito religioso.

2. El papel específico de las redes sociales

Cuando la tarde del 19 de abril de 2005 el recién electo Benedicto XVI salió al balcón central de la basílica vaticana para saludar a la multitud reunida en la plaza de san Pedro las redes sociales no eran lo que son hoy: por entonces la red social más usada era MySpace, que contaba con apenas dos años de existencia [8] pero cuyos usuarios se concentraban sobre todo en los Estados Unidos con el inglés como idioma exclusivo. Facebook había aparecido unos meses antes de la elección de Benedicto XVI, el 4 de febrero de 2004, pero su difusión estuvo inicialmente restringida a campus universitarios de la Unión Americana y, como se puede suponer, no conocía todavía el desarrollo e impacto del que gozó años más tarde. YouTube apareció en la web en febrero de 2005 y Twitter dio sus primeros pasos un año después, en marzo de 2006.

Son las redes sociales las que han jugado un papel específico y determinante de primer nivel en el cambio de percepción de la imagen del papado, concretamente del Papa Francisco. Los análisis especializados corroboran la tesis [9]: en el periodo marzo-noviembre de 2013 el Papa fue el personaje con mayor volumen de búsquedas mensuales en Google a nivel global, con 1.737.300 búsquedas, y el más mencionado en la web, con más de 49 millones de menciones. Que las menciones asociadas al Papa presenten una distribución geográfica mundial y heterogénea evidencia que no se trata de un fenómenos reducible a una zona particular de la tierra. Pero los datos arrojados por los estudios dicen todavía más acerca de su popularidad: entre uno de los sectores que más pueblan la red, los jóvenes, el Papa es el tercer personaje mundial mejor valorado, apenas detrás de One Direction (78 millones de menciones) y Justin Bieber (53 millones).

Desde un punto de vista de eficacia de la comunicación el Papa bien puede denominarse lo que en el argot de los comunicadores se llama «gurú [10] ». Y es que a nivel de interacción los mensaje del Papa Francisco en Twitter son un éxito: el engagement medio es de 6.637 por 0,79 tuits diarios que, comparado por ejemplo con Obama (engagement medio de 2.309 por 7,76 tuits diarios), le dan un elevadísimo nivel de interacción [11]. ¿Y en Facebook cómo van las cosas [12]? Si bien no hay una presencia institucional oficial (hasta marzo de 2014), las páginas no oficiales del Papa muestran a usuarios más fieles respecto a otras páginas de líderes mundiales (el engagement de páginas no oficiales del Papa es de 26% mientras que el engagement de la fans page oficial de Barack Obama, por ejemplo, es de apenas 2%) [13].

Que la gran prensa, no pocas veces hostil a la Iglesia en particular y al cristianismo en general, haya sucumbido ante la exigencia de presentar al Papa Francisco como lo perciben las personas [14], se debe a tres líneas de acción que individuamos de la siguiente manera y a las que no se les puede negar un papel decisivo:

2.1 La comunicación institucional de la Santa Sede y el brinco a las redes sociales

Los funerales de Juan Pablo II, el Cónclave sucesivo [15] y la elección del nuevo Papa supusieron para el Vaticano enfrentarse a una forma de comunicación que precisaba de unos requerimientos distintos a los de tiempos y experiencias pasadas. Para no distraernos del tema central dejamos en manos de otros [16] el análisis y la crónica de ese momento concreto, pero sí señalamos que las lecciones aprendidas durante ese periodo de 2005 hizo replantearse la necesidad de una comunicación todavía más eficaz por parte de los organismos competentes de la Santa Sede. Esas reflexiones fueron materializándose unos años después, como podemos ver a continuación [17].

Durante el Pontificado de Benedicto XVI la migración institucional de la Iglesia a las redes sociales fue una constante: el 5 de junio de 2008 la Santa Sede abrió un canal institucional en YouTube (http://www.youtube.com/vaticanes; en realidad son varios canales en diferentes idiomas) para ofrecer la cobertura informativa más reciente sobre las actividades del Papa en breves cápsulas de video.

El 12 de abril de 2010 la oficina de comunicación del Vaticano anunció el lanzamiento del blog oficial del Vatican Infomation Service (http://www.vis.va; una bitácora en varios idiomas alojada en el sistema Blogger, empresa satélite de Google, Inc., el portal de blogs gratuitos más grande del mundo). Un año más tarde, el 19 de abril de 2011, nace la versión digital del periódico del país más pequeño del mundo y uno de los más antiguos: L´Osservatore Romano [18] (http://www.osservatoreromano.va; actualmente en siete idiomas).

Unos meses más tarde, en la víspera del 29 de junio de 2011, era el mismo Benedicto XVI quien ponía on line la así llamada «CNN del Vaticano»: el portal news.va que concentra en un solo lugar las informaciones de todos los medios informativos vinculados a la Santa Sede (desde la Radio Vaticana, pasando por el VIS, L´Osservatore Romano o la agencia FIDES, hasta el canal de videos de YouTube, perfiles en Flickr, fans page en Facebook o diversas cuentas oficiales en Twitter).

Los dos episodios cronológicamente más recientes en este migrar a las plataformas digitales lo constituyó el también histórico lanzamiento del perfil personal del Papa Benedicto XVI en la red de microblogs Twitter [19] (12 de diciembre de 2012), account posteriormente retomado por el Papa Francisco y que para finales de febrero de 2014 sumó más de 12 millones de seguidores [20]. Finalmente, el 23 de enero de 2013 nacía la primera app oficial del Papa: «The Pope App» (http://www.thepopeapp.com/) todavía bajo el pontificado de Benedicto XVI [21].

Todo este entramado trabajado en los últimos años por el equipo de Benedicto XVI lo heredó el Papa Francisco. Fue este el contexto que tuvo de partida y que en buena medida le sirvió de plataforma [22].

2.2 La difusión de contenidos relacionados con el Papa desde perfiles privados en redes sociales.

Fue en una audiencia a un grupo de scouts provenientes de la región italiana de Piacenza que algunos de ellos se acercaron al Papa, dentro de la basílica de san Pedro. De pronto uno saca el teléfono móvil y, junto a otros amigos, le piden una foto al Santo Padre. Es así como nació el primer selfie, el primer autoretrato de un grupo de chicos con el Papa. El dueño del teléfono cargó la foto en Instagram, una red social de fotografías, y al poco tiempo se convirtió en un material viral no sólo en la red social donde originalmente se cargó la foto sino también migrando de su fuente inicial a millones de cuentas privadas y de medios en Facebook, Twitter, Google+, LinkedIn, etc. Pero no sólo ha pasado con una foto: a mediados de febrero de 2014 se cargó en YouTube [23] un video tomado con un iPhone en el que el Papa manda un mensaje a un grupo de protestantes americanos reunidos en asamblea. Según se ha sabido, el video fue registrado por un pastor protestante recibido en audiencia privada por Francisco. Hasta el 10 de marzo de 2014 el video sumaba más de 74 mil visualizaciones. Finalmente, cómo no recordar la famosa llamada que el Papa realizó a las monjas carmelitas de Lucena, España, para felicitarlas por la Navidad y año nuevo. Las monjas no contestaron pero el mensaje del Papa quedó grabado en la contestadora y luego terminó en multitud de portales de internet.

La facilidad con que cualquier persona puede «capturar» un momento vivido en torno al Papa, sea en foto o video, y luego difundirlo en la web, es práctica común de quienes visitan el Vaticano y participan en alguna actividad presidida por el Santo Padre. Prácticamente en su totalidad se tratan de experiencias positivas que involucran a niveles diversos, pero de forma real, a las personas. Son éstas las que comparten con su núcleo de amigos la propia experiencia determinando, a fuerza de testimonio personal, el modo en que terceras personas perciben y conservan la imagen que se les transmite del Papa.

Hablar bien del Papa Francisco a partir de la propia experiencia no es mal visto socialmente: mientras que a Benedicto XVI lo acompañaron las leyendas negras de su cargo precedente y acerca de su nacionalidad, engrosadas después por los avatares padecidos durante su pontificado, a Francisco le acompañó desde el principio ese «favor público» ganado con su magisterio de los gestos que bien se pueden sintetizar en esas palabras que tanto subraya: misericordia y ternura [24]. No que Benedicto XVI no tuviera una similar acción de gestos de bondad: sencillamente la prensa condicionó desde el comienzo la visión acerca del Papa «alemán» y no estaban desarrolladas por entonces las redes sociales que pudieran mostrar el testimonio contrastante de quienes podían contestar esas «percepciones condicionantes».

2.3 Del Papa Francisco como gancho mediático

Es comprensible que Papa Francisco haya pasado a convertirse –mercadotécnicamente hablando– en una suerte de producto redituable para quienes se ocupan de la información religiosa en general y de la eclesial en particular. Papa Francisco ha suscitado un interés mediático que se puede individuar en cuatro campos: a) las iniciativas nacidas en torno a su persona, b) los temas que acompañan las noticias que giran en torno a él, c) el surgir indiscriminado de perfiles no oficiales en redes sociales y d) las publicaciones o medios que han centrado su atención en el Santo Padre.

A) Iniciativas surgidas en torno a su persona. Desde el 5 de marzo de 2014 está en los kioskos italianos la revista semanal Il mio Papa («Mi Papa»). Se trata de la primera publicación enteramente dedicada al Papa Francisco y con el nada despreciable tiraje de 3 millones de copias sólo el primer mes de lanzamiento. Esta publicación que cuenta con el respaldo de la editorial Mondadori es el punto de llegada de una serie de iniciativas en torno al Papa Francisco y que van desde un motor de búsqueda (http://bergoogleo.com/), hasta apps para satisfacer la demanda de información sobre el Vicario de Cristo como la lanzada por la principal agencia Italiana de noticias, ANSA (http://www.papafrancesconewsapp.com), o la app para niños «The Pope Francis Comics». Durante este año también han aparecido numerosos libros [25] sobre el Papa Francisco, un perfume [26], una línea de ropa [27] e incluso se ha anunciado una película [28].

B) Temas que acompañan las noticias en torno a él. Con Papa Bergoglio ha ocurrido un fenómenos peculiar: los detalles se convierten en noticia y se suscita un interés por lo que antes no lo había. Ejemplos de los primero son las llamadas telefónicas a un variopinto tipo de destinatarios, las cartas «fuera de protocolo» a mamás solteras, abuelas solas o jóvenes en problemas; cómo no recordar la multitud de abrazos y caricias a enfermos, niños y jóvenes esposos (pagando su hospedaje en la residencia que le acogió como cardenal antes de ser elegido Papa, lavando los pies a jóvenes presos en su primer Jueves Santo como Papa, cargando su maleta en el viaje rumbo a Brasil, acariciando al niño que se subió y no se bajó del estrado durante el encuentro con las familias en la plaza de san Pedro, abrazando al enfermo de neurofibromatosis, con los pobres de Roma que invitó a desayunar con él el día de su cumpleaños…). La facilidad para recordar muchas de esas escenas evidencia lo familiares que nos resultan y, en definitiva, lo acostumbrados que ya se estamos a este tipo de gestos.

¿Y sobre lo segundo? Que el contenido de sus homilías diarias en la capilla santa Marta de su residencia dentro del Vaticano sean objeto casi diario de titulares, no es para no sorprenderse. Si se considera que, además, los titulares sí dicen relación al contenido de las homilías, casi siempre en torno a la vida de fe, no es sino para ver en esto un ejemplo del interés de las personas en torno a lo que el Papa proclama y que no es otra cosa que el Evangelio. De otro modo la prensa dejaría de acudir a las homilías diarias del obispo de Roma. En resumen: lo ordinario transformado en noticia.

C) Surgir indiscriminado de perfiles no oficiales en redes sociales. En el afán de llevar la palabra del Papa al continente digital han nacido diferentes cuentas no oficiales en Facebook y en diversos idiomas y perfiles de Twitter, distintas a las cuentas oficiales del Papa en esa red de microblog [29]. Todas estas iniciativas presentan la dificultad no sólo del equívoco al no evidenciar qué es originalmente del Santo Padre y qué resultado del propio ingenio e iniciativa.

D) Publicaciones o medios que han centrado su atención en el Santo Padre. 2013 ha sido el año en que la gran prensa (incluso la menos esperada) y los grandes medios dedicaron sus portadas al hombre de la sotana blanca: lo hizo la revista TIME, Forward, The New Yorker, The Advocate, MTV, Le Monde, Vanity Fair, Esquire, Forbes o Rolling Stone. Durante este primer año de pontificado Francisco ha concedido amplias entrevistas por las que le hemos podido conocer de esa manera más «coloquial»: desde la entrevista de tv al canal brasileño OGlobo, pasando por la entrevista de radio en Radio Aparecida, la «rueda de prensa» con los periodistas en el viaje de regreso de Río de Janeiro a Roma, la entrevista en La Civiltà Cattolica, la no tan literal publicada en La Repubblica, o las dos últimas en La Stampa y Corriere della Sera.

3. Francisco: un Papa en la dinámica 2.0

Si bien tanto el Vaticano (la comunicación institucional) como los usuarios de redes sociales (sharing-bidireccionalidad-transversalidad) han sido canalizadores de una imagen concreta del Papa Francisco, al grado de condicionar a los grandes medios sobre la visión común del Santo Padre que se debe reflejar, ha sido sobre todo la personalidad misma del Papa la que ha facilitado esa empatía que luego ha derivado en entusiasmo continuado.

En palabras de un especialista, la persona del Papa Francisco es capaz de crear eventos comunicativos. Es esa la conceptualización más o menos análoga de otro profesional del campo quien habla del Santo Padre como quien logra eventos personales transformantes. El primero es Antonio Spadaro quien refiere:

«Papa Francisco es el hombre de la gran y reconocida capacidad comunicativa. Su mensaje, capaz de tocar las personas de modo inmediato, directo, intuitivo, hecha sus raíces en una vivencia pastoral, llevado por su naturaleza a la creación de relaciones auténticas. Y el mensaje plasma y modela la forma en la cual él lo expresa, incluso con su propio cuerpo. Papa Francisco expresa su propia corporeidad de modo naturalmente balanceada hacia su interlocutor. La suya no es una compostura rígida sino una flexibilidad que lo ve sumergirse en una absorta contemplación, como cuando celebra la misa; otra veces llegando en un apuro, en el cual parece incluso perder el equilibrio. Esto que vale para su cuerpo, vale también para su voz y tanto más también para la comunicación epistolar, por él muy querida. Si la respuesta de la «plaza» tradicional a este lenguaje inédito del Papa es muy fuerte, lo es otro tanto el de la «plaza digital»: baste pensar en el gran éxito de su presencia en Twitter [30]».

Esa «capacidad» de involucrar a las personas, de hacerlas partícipes de interacción viva y vivida quedó inmediatamente experimentado el mismo día en que Francisco era conocido por el mundo como nuevo sucesor de san Pedro:

«Recordamos bien cuando el Papa se asomó por vez primera por la logia de las bendiciones, inmediatamente después de su elección: no sólo ha bendecido a quien estaba en plaza y a quien lo seguía por la tv e internet, sino que primero se ha inclinado, pidiendo a todos rezar por él. ¿Qué ha hecho desde el punto de vista comunicativo? Ha hecho partícipe a quien era imaginado como receptor, y la consecuencia ha sido que toda la plaza ha reaccionado, participando en primera persona en la construcción del evento […] Otro ejemplo de la personal modalidad comunicativa del Papa Francisco consiste en que él interroga a las personas a las que se dirige. La dinámica es la misma: el Papa está dentro del evento comunicativo, lo crea y le da impulso para que este se desarrolle desde el interior. Entonces, más que «comunicar», Papa Francisco crea «eventos comunicativos», a los cuales nos sentimos llamados a participar activamente. En este sentido se está delante de una reconfiguración del lenguaje que pone acentos diferentes y prioridades nuevas [31]».

Es comprensible que ante una personalidad capaz de crear eventos comunicativos que involucran e interpelan a las personas, la gente «conecte» más fácilmente con el Papa Francisco, incluso a través de experiencias no inmediatas sino más bien resultado de las vivencias de otros que las refieren por medio de las redes sociales, con el aval del propio testimonio. ¿Cómo se ha llegado a esto? Esta es más o menos la pregunta que se pone Marc Carroggio, docente e investigador de la facultad de comunicación institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, y a la que responde en sintonía con la idea de Spadaro (el Papa como «creador de eventos comunicativos»), pero denominándolos eventos personales transformantes:

«Quien se le acerca nota enseguida su participación afectiva. Con excepción de las celebraciones litúrgicas, durante las cuales aparece concentrado, su lenguaje corporal y facial se modifica continuamente: lee con atención los signos y señales enviados por el interlocutor, los procesos con rapidez y reacciona con un arco gestual que va desde la alegría-sorpresa hasta el dolor-gravedad. Conecta con el estado de ánimo ajeno, entra en sintonía y genera un retorno […] Francisco tiende a convertir las relaciones y los discursos en eventos personales transformantes […] En medio de las multitudes, la mirada de Bergoglio tiende a ser individual. Sale al encuentro del niño, del anciano, del enfermo y de quien le reclama. Provoca contactos singulares: usa diariamente el teléfono para consolar a una persona, agradecer una carta, dar un consejo. En sus audiencias privadas atiende al político y al líder institucional, pero rompe enseguida con el protocolo para penetrar en la interioridad de la persona. El paradigma comunicativo de Francisco implica al interlocutor […] El recurso a los interrogantes y el reclamo a la participación son dos vías típicas para suscitar “complicidad”. Otras veces el medio de implicación es una precisa petición de oraciones. […] La comunicación empática del pontífice es, en parte, don natural. Pero es también proceso que requiere iniciativa [32] ».

Al destacar lo que se ha reflejado precedentemente podría quedar la impresión de que Benedicto XVI no fue un Papa de una buena comunicación. Naturalmente se debe partir de la comprensible diferencia de personalidades [33] que ayuda a advertir que no es que Benedicto XVI no tuviera gestos más o menos análogos sino que al cargar tras de sí, inmerecidamente, una mala prensa, ésta condicionó ya no sólo el modo de ser percibido sino incluso de ser entendido en su mensaje por parte de muchas sensibilidades.

Mientras Papa Francisco ha gozado de un efecto que refleja cercanía debido a la fuerte carga emotiva de los materiales que a nivel institucional, a nivel de los individuos que usan las redes sociales y a nivel de los mismos medios, se comparten, y no son mal vistos, con Benedicto XVI no sucedió de esa forma: «se veía mal» socialmente compartir contenidos sobre él vista la mala fama formada en torno a su persona. Y esto derivó en un efecto de lejanía.

Conclusión

Los grandes medios de comunicación –y también los más modestos– han sucumbido ante el positivo reconocimiento de la opinión pública en torno al Papa Francisco. Dada la amplia resonancia y la atención despertada y mantenida por el Santo Padre no podía haber un contraste entre «opinión pública» y «opinión publicada» sin menoscabo de la credibilidad de los medios de comunicación. Pero se ha pasado a una atención en el Papa incluso en sus detalles más periféricos que se corre el riesgo de diluir la importancia del mensaje central o al menos de minimizarlo. Que en algunos casos se enfaticen sólo cierto tipo de informaciones que apuntan sólo a evidenciar una línea de discontinuidad entre Francisco y sus predecesores, presentando una personalidad «buenista», se presenta como reto de comunicación para el Vaticano mismo. Ciertamente lo anecdótico va en la línea de la mentalidad 2.0 donde la importancia de las cosas queda reducida a popularidad pasajera, pero también es verdad que en todo eso se puede vislumbrar una sintonía entre lo común en la vida del Papa con lo común en la vida de las personas en la era de las redes sociales. En este sentido un eventual desembarque oficial del Papa en Facebook se presenta como punto de discernimiento por parte de aquellos a los que les compete discernir sobre este campo.

***

Unos días después de la elección del Papa Francisco la fans page de la NBC News en Facebook publicó una imagen con dos fotos que sintetizaba cuanto se ha dicho hasta aquí: para ambas fotos el lugar era el mismo (la plaza de san Pedro) y también la ocasión (el anuncio de la elección de un nuevo Papa). Pero en la foto que correspondía a 2005 la gente estaba con las manos abajo, sin dispositivos móviles consigo. En la foto de 2013 la inmensa mayoría tiene un aparato móvil en su poder. La comunicación pública del nombre y persona de Francisco estuvo acompañado desde el primer momento por las redes sociales. Y eso es lo que dice aquella imagen que queda para la historia de la comunicación.(Jorge Enrique Mújica-Forum Libertas)


jueves 23 de

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