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La dignidad y vocación de la mujer
20 - 08 - 2013 - PAPADOS - Juan Pablo II

“El documento es rico en ideas que merecen ser retomadas y desarrolladas; y en la base de todo está la figura de María",dijo el Papa Francisco por aniversario de "Mulierem Dignitatem". 


( Gaudium Press) El pasado 15 de agosto, durante la Solemnidad de la Asunción de María, se conmemoraron los 25 años de la publicación Carta Apostólica 'Mulieris dignitamen' del beato Papa Juan Pablo II.
 La importancia de la dignidad de la mujer en los últimos años
Al introducir el documento el beato Papa distingue como un signo de los tiempos la importancia que ha asumido en los últimos años la reflexión sobre la dignidad de la mujer y su vocación:
"La dignidad de la mujer y su vocación, objeto constante de la reflexión humana y cristiana. Esto se refleja en varios documentos del Concilio Vaticano II, que en el Mensaje final afirma: «Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga».

María: Mujer Madre de Dios y nueva Eva
La Virgen María, como Mujer y Madre de Dios, es tema central de la Carta Apostólica de Juan Pablo II. En el documento, el Pontífice resalta: "el acontecimiento de Nazaret pone en evidencia un modo de unión con el Dios vivo, que es propio sólo de la «mujer», de María, esto es, la unión entre madre e hijo. En efecto, la Virgen de Nazaret se convierte en la Madre de Dios".
Y destaca como, de esta manera, la mujer con María se halla en el corazón del acontecimiento salvífico: "el envío de este Hijo, consubstancial al Padre, como hombre «nacido de mujer», constituye el punto culminante y definitivo de la autorrevelación de Dios a la humanidad
Cristo: promotor de la verdadera dignidad de la mujer
Un particular realce da también el Papa Wojtyla a Jesucristo como el gran promotor de la verdadera dignidad de la mujer: "Es algo universalmente admitido -como destaca el Pontífice- que Cristo fue ante sus contemporáneos el promotor de la verdadera dignidad de la mujer y de la vocación correspondiente a esta dignidad. A veces esto provocaba estupor, sorpresa, incluso llegaba hasta el límite del escándalo. «Se sorprendían de que hablara con una mujer» (Jn 4, 27) porque este comportamiento era diverso del de los israelitas de su tiempo. Es más, «se sorprendían» los mismos discípulos de Cristo".
Por esta línea el Santo Padre también resalta la dignidad de la mujer reflejada a partir de las mujeres del evangelio, refiriéndose a ellas como "las primeras testigas de la resurrección", y las "guardianas del Evangelio".
Maternidad y virginidad: las dos dimensiones de la vocación de la mujer
En otro aparte del documento, Juan Pablo II también reflexiona sobre la virginidad y la maternidad " Recuerda que, a la luz del Evangelio, las dos "adquieren la plenitud de su sentido y de su valor en María" quien, como Virgen, "llega a ser Madre del Hijo de Dios".
En referencia a la maternidad, señala que ella no se da solamente "de carne y de sangre", puesto que se manifiesta en la profunda "escucha de la palabra del Dios vivo y en disponibilidad de custodiar la palabra". En cuanto a la virginidad, el Santo Padre recuerda que ella "también es un camino para la mujer", uno, de un modo diverso al matrimonio, con el cual también "realiza su personalidad".
La Iglesia da gracias a las Mujeres
Al concluir la Carta Apostólica el beato Pontífice, en nombre de la Iglesia, da gracias "a la Santísima Trinidad por el «misterio de la mujer» y por cada mujer. Agradece también "por todas las manifestaciones del «genio» femenino aparecidas a lo largo de la historia, ora para que dichas "manifestaciones del Espíritu", que han sido dadas a las "hijas de la Jerusalén eterna" sean valorizadas y reconocidas..(Sonia Trujillo)