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Científicos de Pittsburgh usan tejidos de bebés abortados en ratas
24 - 09 - 2021 - EMERGENCIA ANTROPOLOGICA - Otros
Los investigadores extrajeron algunos órganos internos de los bebés y los cortaron en cubitos pequeños para inyectarlos en los roedores. (Fuente: Forumlibertas)

Ha saltado la polémica, pero no es la primera vez que pasa: científicos de la Universidad de Pittsburgh en Estados Unidos han utilizado cuero cabelludo de bebés abortados de manera provocada de 18 a 20 semanas. Ese tejido humano de bebés lo han usado para injertarlo en el lomo de ratones vivos. La finalidad era investigar enfermedades y respuestas inmunitarias en ratones y ratas humanizados. Tras hacerlo, los roedores desarrollaron piel y cabello humanos. No es algo nuevo, ForumLibertas informaba que la francesa Sanofi Pasteur descartó seguir usando células de bebés abortados en su medicamento Poliovax, contra la polio. La farmacéutica más grande de vacunas del mundo usaba la línea de células fetales MRC-5, que procedían de un bebé que fue abortado en 1966. Otra polémica fue la protagonizada por Pepsi, que en 2011 fue denunciada por el grupo provida Children of God for Life por utilizar restos de fetos humanos que fueron eliminados mediante abortos para las investigaciones que llevan a cabo con la finalidad de mejorar sus productos. Entonces, en agosto de 2010, la multinacional de refrescos firmó un acuerdo de cuatro años con la compañía Senomyx para desarrollar endulzantes potenciados para sus bebidas. Por este trabajo PepsiCo pagó 30 millones de dólares por la investigación y futuras regalías de sus productos que en el futuro sean manufacturados con esta tecnología. Bebés abortados, ahora en ratones Ahora, según afirma el artículo de la revista Nature, los investigadores también extrajeron algunos órganos internos de los bebés y los cortaron en cubitos lo suficientemente pequeños como para inyectarlos en los roedores. Los resultados han sido publicados por los propios científicos que han desarrollado el estudio, y la financiación de dicho experimento procede de los ingresos generados de impuestos estadounidenses a través del Instituto Nacional de Salud (NIH). Según explica One of Us, este es un intento más de recurrir “a la humanización de ciertos animales de investigación, con el pretexto de lograr determinados avances científicos”. Las dificultades bioéticas en este este tipo de ensayos son dos: la primera y más grave es la utilización de células fetales procedentes de abortos provocados como material de investigación, práctica que trataría indirectamente de legitimar el aborto. Un segundo aspecto bioético con gran controversia, relacionado con este intento de humanización de los animales de laboratorio, es la imposibilidad de asegurar que esta humanización se restrinja exclusivamente a los tejidos de interés y que las células humanas no colonicen otros tejidos del animal no deseados entre los cuales podría estar su propio cerebro. Aunque no fuera este el caso, hay que denunciar una vez más la utilización de células humanas procedentes de fetos abortados como un intento utilitarista de legitimar estos abortos.