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Dubia: Francisco pasa al ataque contra los cardenales
21 - 06 - 2018 - PAPADOS - Francisco

En una entrevista concedida a Reuters el papa Francisco ha criticado la política de la administración Trump de separar familias en la frontera con México, afirmando que el ‘populismo’ no es la respuesta a los problemas de inmigración en el mundo. (Fuentes: Infovaticana)

En declaraciones a Reuters, el Papa dijo que apoyaba las declaraciones recientes de los obispos católicos de Estados Unidos que criticaban la separación de los niños de sus padres por ser “contraria a nuestros valores católicos” e “inmoral”. “No es fácil, pero el populismo no es la solución”, dijo Francisco el domingo por la noche.

En una inusual entrevista sobre temas variopintos, el Papa dijo que era optimista sobre las conversaciones que podrían conducir a un acuerdo histórico sobre el nombramiento de obispos en China, y dijo que podría aceptar más dimisiones de obispos por un escándalo de abuso sexual en Chile.

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Reflexionando en su residencia en el Vaticano sobre sus cinco años como papa, defendió su liderazgo de la Iglesia Católica contra las críticas de conservadores dentro y fuera de la Iglesia que dicen que su interpretación de las enseñanzas católicas es demasiado progresista. También dijo que quería designar a más mujeres para los puestos más altos en la administración del Vaticano.

Uno de sus mensajes más destacados se refiere a la política de inmigración de tolerancia cero del presidente Donald Trump, que permite a las autoridades estadounidenses enjuiciar penalmente a todos los inmigrantes atrapados cruzando la frontera mexicana ilegalmente, manteniendo a adultos en la cárcel mientras sus hijos son enviados a centros gubernamentales.

Los obispos católicos de Estados Unidos se han unido a otros líderes religiosos en Estados Unidos para condenar la medida. “Estoy del lado de la conferencia de los obispos”, dijo el papa, refiriéndose a dos declaraciones de obispos de Estados Unidos este mes. “Que quede claro que en estas cosas, respeto (la posición de) la conferencia de los obispos”.

Los comentarios de Francisco se suman a las presiones sobre Trump por su política en materia de inmigración. El papa encabeza una iglesia que tiene 1.300 millones de miembros en todo el mundo y es la denominación cristiana más grande en Estados Unidos. El presidente ha defendido enérgicamente las acciones de su administración y culpa a los demócratas de las separaciones familiares. “Los demócratas son el problema”, dijo Trump en Twitter el martes. “No les importa la delincuencia y quieren inmigrantes ilegales”.

Las restricciones migratorias en Estados Unidos están en consonancia con la oleada de rechazo en Europa Occidental a la entrada de grandes números de migrantes y solicitantes de asilo. La mayoría escapan de conflictos bélicos y pobreza en Oriente Próximo y África.

El Papa dijo que los populistas estaban “creando psicosis” con el tema de la inmigración, incluso cuando las sociedades que envejecían como Europa se enfrentan a “un gran invierno demográfico” y necesitan más inmigrantes. Sin inmigración, agregó, Europa “se vaciará”.

El papa dijo que rezaba por los conservadores que a veces decían “cosas desagradables” sobre él. Defendiendo su liderazgo, el pontífice argentino de 81 años dijo que el futuro de la iglesia católica estaba “en la calle”.

Señaló que quería nombrar a más mujeres para dirigir departamentos del Vaticano porque eran mejores resolviendo conflictos, aunque esto no debería llevar a lo que llamó “masculinidad con falda”.

Francisco dijo que su salud era buena aparte de un dolor en la pierna relacionado con una enfermedad de la espalda. Reiteró sus declaraciones hechas poco después de ser elegido sobre que podría renunciar algún día por razones de salud como hizo su predecesor Benedicto XVI en 2013, pero dijo: “Ahora mismo, ni siquiera estoy pensando en eso”.

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Habló extensamente sobre la inmigración, un tema controvertido en Europa así como en Estados Unidos. El gobierno italiano ha rechazado ofrecer puertos a los barcos de las ONG que rescatan a quienes buscan asilo y tratan de llegar a Italia desde África en frágiles embarcaciones. El barco humanitario Aquarius se vio obligado a viajar hasta España el fin de semana para desembarcar a más de 600 inmigrantes.

El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, ha criticado al Papa en el pasado, y en una ocasión declaró que el pontífice debería llevarse a los inmigrantes al Vaticano si estaba tan preocupado por ellos. “Pienso que no puedes rechazar a la gente que llega. Tienes que recibirlos, ayudarlos, cuidarlos, acompañarlos y luego ver dónde establecerlos, pero en toda Europa”, dijo Francisco.

“Algunos gobiernos están trabajando en ello, y la gente tiene que ser instalada de la mejor manera posible, pero crear psicosis no es la cura”, agregó. “El populismo no resuelve las cosas. Lo que resuelve las cosas es la aceptación, el estudio y la prudencia”.

Francisco dijo que le entristecía la decisión de Trump el año pasado de implementar nuevas restricciones a los viajes y al comercio estadounidense con Cuba. El movimiento hizo retroceder la apertura de su predecesor el presidente Barack Obama hacia Cuba. El acuerdo, en el que Vaticano ayudó a mediar, “fue un buen paso adelante”, dijo el papa.

También dijo que la decisión de Trump de retirarse del acuerdo de París para recortar el cambio climático le causó “un poco de pena porque el futuro de la humanidad está en juego” y agregó que esperaba que Trump reconsiderase su postura.

Rechazando las críticas de que está en riesgo de traicionar a los católicos chinos leales al Vaticano, Francisco dijo que las conversaciones para resolver una disputa sobre el nombramiento de obispos en China -un obstáculo para reanudar los lazos diplomáticos – estaban “en un buen punto”.

El papa ha aceptado las dimisiones de tres obispos en Chile por el escándalo sobre abusos sexuales y las denuncias de que fue encubierto. Dijo que podría aceptar más renuncias pero no especificó si tenía a alguien en mente.

El pontífice también comentó sobre las críticas internas de los conservadores hacia su papado, lideradas por el cardenal estadounidense Raymond Leo Burke. En 2016, Burke y otros tres cardenales emitieron un raro desafío público a Francisco sobre algunas de sus enseñanzas en un documento sobre la familia, y lo acusaron de sembrar desorientación y confusión sobre asuntos morales importantes.

Francisco dijo que se había enterado de la carta de los cardenales que le criticaba “por los periódicos (…) una forma de hacer las cosas que es, digámoslo, no eclesiástica, pero todos cometemos errores”. Olvida su Santidad que la carta le fue entregada, en presencia del Cardenal Müller, dos meses antes de su publicación.

Tomó prestada la analogía de un fallecido cardenal italiano que comparaba a la iglesia con un río que fluye, con sitio para diferentes puntos de vista. “Tenemos que ser respetuosos y tolerantes, y si alguien está en el río, sigamos adelante”, dijo.

Agregó que la reforma de la administración del Vaticano, la Curia, iba bien “pero tenemos que trabajar más”. El papa criticó en una ocasión a los profesionales de la Curia por tener “Alzheimer espiritual”.

Francisco dijo que se sentía feliz por las reformas implementadas para hacer más transparentes las una vez escandalosas finanzas del Vaticano. El banco Vaticano, que cerró cientos de cuentas sospechosas o inactivas, “ahora funciona bien”, dijo. “Ha habido algunas peleas y he tenido que tomar algunas decisiones firmes”, dijo.


domingo 18 de

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